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miércoles, 21 de febrero de 2018

NOTAS SOBRE MI NUEVO LIBRO




Dieciocho meses después de la aparición de mi libro anterior, Patria, publicaré a principios de marzo un nuevo título. Le he puesto Autorretrato sin mí. Lo uno porque, efectivamente, en dicho libro trazo un dibujo del ser humano que soy, que me ha tocado ser, que estoy condenado a ser; lo otro, porque yo no estoy en dicho dibujo en forma autobiográfica ni apenas anecdótica. Creo superfluo embutir el libro en un género; pero si alguno desea entretenerse con dicho juego, por mí adelante. Algún amigo, entre los pocos que a estas horas conocen la obra, sugiere que el Autorretrato consiste en una reunión de poemas en prosa. Quizá por ahí vayan los tiros literarios, aunque no seré yo quien cometa la impertinencia de certificar que me ha sido dado consumar la poesía.
Nunca hasta la fecha había yo revelado tanto de mí en un libro. Al decir de mí no me refiero a mi peripecia vital, ni siquiera a mis señas de identidad, si es que las tengo, sino a la manera como repercute el mundo en esa dimensión interna de la persona que estos llaman alma, aquellos conciencia; en fin, en el núcleo íntimo gracias al cual somos humanos. Goethe me dio la solución al afirmar que a través de sus manos y de su pluma se expresaba el “colectivo singular”. Quizá, como él (pero sin el talento de él), yo también he tratado de formarme una explicación poética del mundo.
Las sesenta y una piezas breves de que se compone el Autorretrato sin mí abordan asuntos de los que ningún ser humano está exento, sea quien sea, habite donde habite. Ningún vivo desconoce la noche, la soledad, la pena, la risa, la paternidad o la maternidad, la cama, la niñez, el mar, etc. El escritor no ha interpuesto esta vez figuras de ficción. Eslabona, sí, algunas evocaciones; pero sin la densidad narrativa de un libro destinado a relatar la vida de quien lo redactó. He estado en el mundo: he visto, he olido, he tocado, he oído, he degustado, y también reflexioné y reí y me apené, fui joven y ya no lo soy. De eso van las páginas del Autorretrato sin mí. Eso, transformado en palabras, es lo que intento compartir con quienquiera que se anime a leerlo. No hay línea argumental. El libro puede leerse al azar sin menoscabo de su posible significación.